Historia inventada (que nadie se asuste), historia de la impotencia que alguien puede llegar a sentir cuando sus ideas, pensamientos o derechos se ven ultrajados sin poder poner remedio.
Historia en la que una persona puede perderlo todo y quedar reclusa en sí misma de por siempre, tras unos barrotes...
Barrotes de vida y muerte:
Aquel día… como recuerdo aquél día. Su taladro percutor sentencio mi vida, firmó mi muerte, la muerte de mi alma, de mi alma inocente. Aquél juez corrupto, borracho de poder, ciego de justicia.
Condenado por actos que no cometí me veo encerrado en esta cárcel. Escancio segundos, tiempos de reloj que me apuñalan al pasar, acurrucado veo pasar las semanas, esperando mi dosis mensual de cariño en forma de visita.
Cada día nos dejan salir al jardín. Jardín de cemento, mi mente muere sepultada en este cementerio de personas vivas, mi ser se desvanece entre llantos y penas opacos.
Meses después descubrí que mi alma marchó el mismo día del juicio, un infarto me sobrevino al sentir el chasquido del martillo contra la peana del desdén. Ningún juez podría quitarme mi libertad. Mi propio cuerpo tras ver las atrocidades cometidas en el juicio decidió ser libre, decidió liberarme. Ahora paseo de la mano del saber, veo en mis sueños mi vida destrozada y despierto libre de nuevo.
- No dejes que nadie decida por ti, no dejes que ningún corrupto marque tu camino a seguir, se siempre tu mismo y podrás ser libre.
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